Sigo sin encontrar las palabras para que con solamente leer esto, alguien entienda lo que siento con vos. Sé que este fin de semana no puede compararse con nuestro fin de semana. Y que esta vez las cosas no están saliendo como quiero. Pero creo que no puedo hacer nada. Porque hablo con vos y no me importa otra cosa que estar ahí. Y abrazarte cuando hago mal las cosas (como por ejemplo meter la negra y perder el partido), darte besos y decirte ‘yo te avisé’. A veces quiero odiarte, para que sea todo más fácil. Pero no, no me sale. No puedo y así seguimos.
Hoy te extraño, pero ayer me costó mucho que no estés ahí. Porque estábamos haciendo cosas que si las hacía con vos, iba a ser más divertido. Y era Domingo, no hay dudas que es el peor día de la semana.
Y tengo muchas ganas de que te quejes hasta que cierre los ojos, y que te enojes cuando te digo ‘uh, dos pocitos’. Abrazarte y que me moleste el calor, te enojes, y abrazarte otra vez. Y mirá lo que voy a decir. Hasta me gustaría que me molestes con la hoja de esa planta. Porque sigue siendo igual. Nos intentamos enojar, para intentar amigarnos. Porque nada que venga de vos puede molestarme de verdad, al contrario.
Estoy indignada, todo lo que escribo es superficial, vacío. No puedo transcribir sentimientos, ya no tengo esa capacidad. Y es exactamente así como me siento hoy que no estás: superficial, vacía. No voy a decir que es amor, pero puedo asegurar que es lo más lindo que me pasó en mucho tiempo.
lunes, 2 de marzo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario