No quiero escuchar ni un solo más: ‘¿Y qué vas a hacer?’. No entienden que yo no tengo nada que hacer. Que mis compromisos no son los tuyos, que si hoy quiero mandar a la mierda algo que me ate, puedo hacerlo. Sin embargo, sigo revolviendo mi cabeza, una y otra vez. Quiero hacerte todo fácil, y no me doy cuenta que es imposible.
Lejos, me tengo que ir bien lejos. Dejarte respirar y que te olvides de eso tan lindo que vivimos los dos, que existió, y que hoy no es más que nada. A pesar de mi rechazo a lo real, a eso que conlleva mil responsabilidades, necesito vivir mi historia de amor. Esa que deja ciego a cualquiera, la que me ponga estúpida y me quite el aire. Vos tenés la tuya. Fea o linda, larga o corta… pero la tenés. Y no puedo contra eso. Aunque en realidad, no tengo ganas de ir contra eso. Estoy exhausta, y si conocieras mi vida desde el principio lo entenderías.
De verdad, hoy no tengo ánimos, ni entusiasmo para pelear por algo tan imposible como esto. Soy débil, insegura y (en este momento) estoy muy lejos de ser perseverante. No es que quiera las cosas en bandeja, por Dios que no. Pero creo que tendría que empezar a concientizarme que puede que estés dentro de ese puto 10%. Cosas que pasan, pero me cuesta mucho aceptar.
Lo único que pido es tu afirmación de que no fue algo abstracto. No puedo haber inventado tantas cosas yo sola. Vos mismo dijiste que en esto éramos dos (a pesar de sentirnos uno) y no quise aclararte que en realidad, somos tres. Igualmente no creo que prospere ni un poquito. Odio extrañar, necesitar y depender de algo. No lo puedo evitar.
A pesar de todo; mantengo que fueron dos de los días más hermosos de mi vida, que me ayudaste mucho y que me enfermaste para bien (quiero creer). Yo no soy así, y vos tampoco. Los dos volvimos cambiados; supongo que eso es bueno.
Lejos, me tengo que ir bien lejos. Dejarte respirar y que te olvides de eso tan lindo que vivimos los dos, que existió, y que hoy no es más que nada. A pesar de mi rechazo a lo real, a eso que conlleva mil responsabilidades, necesito vivir mi historia de amor. Esa que deja ciego a cualquiera, la que me ponga estúpida y me quite el aire. Vos tenés la tuya. Fea o linda, larga o corta… pero la tenés. Y no puedo contra eso. Aunque en realidad, no tengo ganas de ir contra eso. Estoy exhausta, y si conocieras mi vida desde el principio lo entenderías.
De verdad, hoy no tengo ánimos, ni entusiasmo para pelear por algo tan imposible como esto. Soy débil, insegura y (en este momento) estoy muy lejos de ser perseverante. No es que quiera las cosas en bandeja, por Dios que no. Pero creo que tendría que empezar a concientizarme que puede que estés dentro de ese puto 10%. Cosas que pasan, pero me cuesta mucho aceptar.
Lo único que pido es tu afirmación de que no fue algo abstracto. No puedo haber inventado tantas cosas yo sola. Vos mismo dijiste que en esto éramos dos (a pesar de sentirnos uno) y no quise aclararte que en realidad, somos tres. Igualmente no creo que prospere ni un poquito. Odio extrañar, necesitar y depender de algo. No lo puedo evitar.
A pesar de todo; mantengo que fueron dos de los días más hermosos de mi vida, que me ayudaste mucho y que me enfermaste para bien (quiero creer). Yo no soy así, y vos tampoco. Los dos volvimos cambiados; supongo que eso es bueno.
mili
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